jueves, 15 de abril de 2010



El adobe no ha dicho su última palabra






(Primera Foto: Santiago de Chile, 1863)

Nuestro bello patrimonio arquitectónico construido con adobe, inmuebles que son reliquias de nuestro pasado urbano, ha sido seriamente dañado por el terremoto.

No podemos perder lo más valioso de nuestras construcciones históricas, tanto por su valor estético como porque son un nexo material con nuestro pasado.
Es indispensable la creación de un Plan Nacional de Reconstrucción del Patrimonio Chileno en Adobe.



(Segunda Foto: Calle en Pumanque)

Hay dos sistemas sismo-resistentes que podrían ser usados para la reconstrucción de los pueblos rurales de la zona central: el adobe parado, y el "tabique chicoteado",
Los que han sido ya probados en el país con muy buenos resultados.

En ambos casos la tierra, en forma de bloques (adobe), o de estuco, no participa de manera estructural en la construcción, porque ésta es sostenida por vigas de madera. Además, en el caso del adobe parado, este queda encerrado en una jaula de madera. Podemos apreciar este sistema en una casa construida en Serbia, a la que se le estaba renovando el estuco.


(Tercera Foto: Casa en Putú)


La importancia de la conservación de este tipo de construcciones, no radica únicamente en un interés histórico o estético.

Estas nobles casas que han resistido en algunos casos más de dos siglos y varios terremotos, son hoy parte importante de la cultura campesina.

Si no reconstruimos estas casas estaremos dando un duro golpe a nuestras tradiciones rurales.

Pueblos como Lolol, Rere, Cobquecura, Curepto, Pumanque, Putú, etcétera, desde hace algunos años estaban realizaban incipientes actividades turísticas cada vez más prósperas usando como base para ello sus ricos cascos históricos, muchos de ellos declarados zonas típicas por el Consejo de Monumentos Nacionales.
En estas preciosas aldeas vamos a encontrar numerosas construcciones relacionadas directamente con ciertos personajes y sucesos de nuestra historia, y que por eso son Monumentos Nacionales.

El turismo como actividad económica en los pueblos tradicionales del Valle Central tiene proyecciones insospechadas, los que incluso podrían ser destinos internacionales.

El agro-turismo en sus diferentes variantes es hoy una próspera industria en muchos países, y el patrimonio arquitectónico, cuando existe, es un marco que aumenta mucho el atractivo de esta actividad.
Si no somos capaces de reconstruir fielmente estos hermosos pueblos, Se perderá para siempre esta posibilidad real de desarrollo económico para nuestras comunidades rurales.

El gran enemigo de las venerables casas de adobe, que en realidad son más resistentes que el hormigón armado (El que tiene una duración limitada a menos de 100 años), hemos sido nosotros mismos. Desde fines del siglo XIX se viene estigmatizando al adobe como material inseguro y se ha ido asociando en el inconsciente colectivo a la pobreza.

(Cuarta Foto: Casa de Serbia, en la que se puede ver un sistema de tablones que sujetan los bloques de adobe)

Después del terremoto de Chillán de 1939, una ciudad construida casi integramente en adobe, se hizo un gran avance en la norma chilena de construcción en hormigón.
Pero no se hizo lo mismo con la construcción en adobe, así nuestro tesoro arquitectónico de origen colonial quedó sin normas de mantención.

Seguramente muchas casas que de adobe que se desplomaron con el último terremoto podrían haber sobrevivido con una debida mantención, entre otras causas porque las filtraciones de humedad les son fatales, por lo que hay que revisar y reparar cuidadosamente al menos una vez por año cada construcción; y si se las hubiese reforzado conveniéntemente.

Hoy en Chile es es ilegal construir en adobe.
Sin embargo considerando las inigualables cualidades térmoaislantes de la tierra y su gratuidad como material de construcción, en otros países sísmicos como México, Estados Unidos, Colombia y Perú, se ha podido establecer sistemas de construcciónes sísmico-resistentes usando este material. En esto, debido básicamente a nuestros prejuicios, nos hemos quedado completamente atrás.

De cara a la reconstrucción de nuestro patrimonio arquitectónico en adobe, es urgente normar al menos técnicamente el uso de estos sistemas: bloques encerrados en jaulas de madera, o de estuco sobre tabiquería en madera, o de adobe reforzado.

También convendría estudiar cada una de las estructuras en adobe que quedaron en pie, a fin determinar si es pertinente reforzar sus muros.

Son inumerables los inmuebles que han sido construidos incluso reciéntemente con alguno de los sistemas antes mencionados y que han resistido bien el último terremoto.
Por ejemplo una gran casa de tres pisos en Algarrobo en tabiquería que sufrío sólo pequeños daños en los estucos.
O las casas en adobe parado que hace 50 años se construyeron en la localidad de Tangue, al sur de Guanaqueros que han resistido indemnes varios terremotos.
O la Casa Riquelme en Nirivilo, de adobe, que teniendo más de 150 años no sufrió daños estructural alguno.

Qué diferencia con los supuestamente segurísimos edificios en hormigón armado construidos en el último tiempo.
Muchos de ellos, teniendo sólo algunos años de construidos, deberán ser demolidos.



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