lunes, 19 de abril de 2010

Álbum de Lolol

Lolol (tierra de cangrejos en mapudungún) es antiguo asentamiento de la etnia picunche, cuya existencia se documenta desde el siglo XVI.





Existen antecedentes que indican que en el lugar hubo un caserío atendido desde el año 1600 por el convento de San Pedro de Alcántara.





Se consolida como poblado en los siglos XVIII y XIX gracias a su cercanía a los caminos coloniales, que conectaban los centros rurales de Chile Central entre los valles de el Maule y el Maipo.

Hoy es una pequeña y bella ciudad de cerca de 6000 habitantes ubicada en la Cordillera de la Costa de la Región del Maule.

Lolol se destaca por su arquitectura.
La principal característica de Lolol son sus corredores exteriores continuos, que provienen de la época colonial; las casas de adobe y teja entregan al traunsente un corredor techado que permite relacionar en este espacio lo público con lo privado; además de cubrir a los peatones de la lluvia y del sol. A esto se suman los elementos decorativos como zócalos de madera, canes pilares y los aleros.
Grandes casas de adobe, unidas por amplios solares que se extienden en algunos casos por decenas de metros, llaman la atención en el casco histórico del pueblo. Las habitaciones tienen una altura de dos metros y medio aproximadamente; el material de construcción es el adobe, el cual tiene la característica de mantener las casas con una temperatura agradable durante todo el año.

El núcleo patrimonial del pueblo se estructura en torno a la Iglesia de la Santísima Natividad de la Virgen de la Merced y a la plaza triangular ubicada al frente de la misma. La iglesia y la Plaza forman el vértice de un triángulo cuyos lados están conformados por las calles Los Aromos (Ex calle Comercio), Las Acacias y Las Achiras.

Es este es el sector que el Consejo de Monumentos Nacionales declaró en el año 2003 Monumento Nacional en la categoría de Zona Típica y Pintoresca, debido a la buena conservación de su hermosa arquitectura colonial y a su coherencia estilística; también por la cultura y tradiciones que tienen sede en la comuna, las que se materializan en rodeos, trillas a yegua suelta, carreras a la chilena y fiestas costumbristas como muestras gastronómicas y de carruajes, y en la existencia de artesanos como los que agrupados en la calle Las Palmas se dedican a la tejeduría de sombreros de huaso.

Sus autoridades comunales hasta el terremoto mantenían una ejemplar política de preservación de la mencionada Zona Típica, y una constante preocupación por mejorar el aspecto de las calles de ésta, adoquinándolas e instalando farolas adecuadas a un entorno urbano de raigambre colonial.

"Perdimos no solamente 800 casas sino también nuestro legado histórico. Nuestra intención, como municipalidad, es reconstruir nuestra zona histórica. Estamos confiados en que vamos a reconstruir Lolol".

Marcos Marín, alcalde de Lolol
















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